Surpraise
y después de partirse el pecho de risa por mi despiste,
vino a casa, cual caballero de reluciente armadura,
llevando en su mano...
... ¡¡¡¡¡el Super Abrigo, en el Super Porta Trajes!!!!!
Y ahí fui yo la que grité como el tipo del anuncio.
Mi amol, cómo te ailofiuuuu
