Pasaba por aquí, y, bueno, ya veis, he decidido quedarme...
viernes, mayo 29, 2009
Liberation
Y por fin llega el finde. Y nos vamos. A una casita en mitad de la nada. Sin tele. Sin vecinos. Sin maquillaje. Y, venga, sin sujetador. Liberación total, qué coño.
A mí el fútbol ni fu ni fa. Que triplete, vale. Que qué alegría, también vale. Que toda la noche con petardos, motos atronadoras y más petardos, no, hijos, no. Que una necesita descansar. Celebraciones sí, pero más bajito, por favor...
Un no parar. Mucho trabajo, mucha celebración de aniversario. Mucha llamada, mucho mail paralelo. Y la rehabilitación para el cuello, y la clase de pilates, y la de inglés. Prepara las vacaciones (bien!), y, y, y... Eso, que vivo sin vivir en mí...
Me he dado cuenta de que los hombres/mujeres/niños que me miran asombrados cuando salgo del fisio, no ponen esa expresión de extrañeza por encontrarse con una musa de la relajación y los músculos recién puestos en su sitio. Flipan (como yo he flipado al darme cuenta) por la marca del agujero de la camilla en mi cara tras una hora de incrustación boca abajo. Muy fuerte.
He empezado a ir al fisio por lo de mi contractura. A las 8 de la mañana. Con la legaña puesta. Y no sé qué le ha flipado más a la fisio en la primera sesión, si mis nudacos en el cuello ("puedo tocar una sonata aquí", ha dicho) o que me tuviera que despertar cuando ha acabado la tortura. La que me espera...
Calificativos que recibieron mis medias el otro día: - Son de color de paludismo - Pareces Lina Morgan - Simplemente horrorosas Son para la circulación, qué queréis. Aunque no hubiera estado de más que me lo hubierais dicho antes de pegarme todo el invierno con ellas... Amigas, amigas. (Suspiro)
Pero luego llego a casa, y no sé si es: - porque ceno mucho - por los cafés/coca-colas que durante el día no me hacen ningún efecto - porque El me alborota, pero no hay manera de pegar ojo en la cama. Y a la mañana siguiente, vuelta a empezar con el sueño...
Yo no sé si es: - la astenia primaveral, - tener a mi jefe toda la semana en la oficina - participar en una maratón de reuniones - o que El me da Myolastan a escondidas, pero voy que me duermo por las esquinas... Por no hablar de mi incapacidad para contener los bostezos.
Qué mejor recibimiento, después de un finde de cruda realidad, que una postal en la que salíamos Goñita y yo, de mayores, cruzando, como chiquillas, un semáforo en rojo. Yo con el pelo blanco, y ella con sus vestidos de flores. Todavía me estoy riendo. Nianoo, niaaaanooo, niaaanoooo naaaaaiiii...
De acuerdo con que he ido un poco dormida/empanada. Pero el sol era más brillante, los problemas menos problemas, y mi elefante azul un gran amigo. Oh, Myolastan, se acabó nuestro idilio, con pena de mi corazón. (fin momento Carmina Ordóñez) Ahora, vuelta a la realidad, sin anestesia. Por lo menos es primavera...
Qué bien este puente con las chicas. Compartiéndolo todo. Compras, cóctails a las cinco de la tarde. Maratón de fotos, padres noruegos cariñosos, myolastanes, más cóctails, flippys ballinis, uniojos con mil filipinos detrás, nianos nianios, y risas, muchas muchas risas. Sevilla, qué maravilla.