Countdown
No hay mal que cien años dure,
ni gualtrapa que lo aguante.
Así que después de esta cruz de semanas que llevo,
cuento las horas, minutos, segundos
(397.440, 397.439, 397.438...)
que me faltan para volver a NY,
lindo y querido,
que cura todos los males,
menos los de la tarjeta de crédito.
Ñec. Ñec. Ñec.
